
Después de días intensos en Roma, entre ruinas milenarias, helados y largas caminatas, llegó el momento de continuar nuestro recorrido por Italia rumbo a Florencia, la cuna del arte renacentista. En esta ocasión decidimos hacerlo en bus, una opción práctica, económica y cómoda para viajar en familia. 🇮🇹
🚌 El inicio del trayecto
Salimos temprano desde la estación Tiburtina en Roma, una de las principales terminales de autobuses. El lugar es grande y algo caótico, así que es importante llegar con tiempo para ubicar el andén correcto y no correr. Mis papás, ya expertos en viajes, se acomodaron con sus cafés y miradas curiosas mientras esperábamos nuestro bus.
El viaje dura alrededor de 3 a 4 horas, dependiendo del tráfico y la empresa. Los asientos eran cómodos, el bus tenía aire acondicionado (a veces demasiado 😅) y Wi-Fi, lo cual hizo el trayecto mucho más llevadero.
🌾 Paisajes de película
A medida que avanzábamos hacia el norte, los paisajes comenzaron a cambiar: colinas verdes, viñedos, girasoles y pequeñas aldeas con casas de piedra. Italia es un país que se disfruta incluso desde la ventana, y mis papás no dejaban de señalar cada vista con esa emoción de quien viaja con los ojos bien abiertos.
🍽️ Paradas y precauciones
Hicimos una pequeña parada intermedia para estirar las piernas y tomar algo. Un consejo: aunque algunas compañías ofrecen baños a bordo, no siempre están disponibles o en las mejores condiciones, así que es mejor aprovechar cada parada.
También aprendimos que los buses italianos pueden cambiar de plataforma a último minuto —¡y a veces nadie avisa!—, así que conviene confirmar con el personal de la estación antes de subir.
🏙️ Llegando a Florencia
Al acercarnos a Florencia, la emoción crecía. Desde la carretera se alcanzan a ver las colinas toscanas y, al entrar a la ciudad, las cúpulas y torres que la hacen tan especial. Llegamos a la Estación de Santa Maria Novella, justo en el corazón de la ciudad, y desde allí tomamos un taxi corto hasta nuestro alojamiento.
✨ Consejo de Camila:
“Si viajas de Roma a Florencia en bus, elige un asiento junto a la ventana y disfruta del paisaje. Lleva una chaqueta ligera por el aire acondicionado, agua y algo para picar. Italia se recorre con calma, y el camino entre Roma y Florencia es una postal tras otra.”
