
Después de unos días maravillosos explorando las calles y miradores de Oporto, llegó el momento de despedirnos del encanto portugués y poner rumbo a nuestra siguiente parada: París, la ciudad de la luz. 💫
🛫 El aeropuerto y la salida de Oporto
Nuestro vuelo salía temprano, así que nos levantamos con tiempo y pedimos un taxi hasta el Aeropuerto Francisco Sá Carneiro. Algo que vale la pena saber es que el aeropuerto de Oporto está bastante retirado del centro, y aunque está bien conectado por metro, para quienes viajan con padres mayores o llevan equipaje, lo más cómodo es optar por taxi o traslado privado.
El aeropuerto en sí es moderno, organizado y fácil de recorrer. Después de pasar el control de seguridad, encontramos varias cafeterías y tiendas donde esperar tranquilamente antes del vuelo. Mis papás aprovecharon para tomar un café y ver despegar los aviones (esa es una de sus pequeñas tradiciones de viaje ☕✈️).
🇫🇷 Llegando a París
El vuelo fue corto y cómodo, y en menos de dos horas ya estábamos aterrizando en París. Sin embargo, aquí llegó la parte menos romántica del viaje: el aeropuerto donde aterrizamos —como sucede en muchas grandes ciudades— está bastante lejos del centro.
En nuestro caso, tuvimos que tomar un bus del aeropuerto hasta el corazón de París, lo cual tomó alrededor de una hora. Si viajas con personas mayores, te recomiendo confirmar de antemano el tipo de transporte (bus, tren o traslado privado), ya que después de un vuelo, las esperas largas y los cambios de terminal pueden ser agotadores.
🗼 Primeras impresiones
A medida que nos acercábamos al centro, comenzamos a ver las avenidas amplias, los cafés con terrazas y los tejados grises tan característicos. París tiene ese efecto mágico: incluso desde la ventana del bus, sientes que estás entrando en una película.
✨ Consejo de Camila:
“Si vuelas desde Oporto a París, ten en cuenta los tiempos de traslado. Llega con antelación al aeropuerto —por la distancia desde la ciudad— y al llegar a París, planea cómo moverte al centro antes del viaje. Los traslados pueden ser largos, pero si lo tomas con calma, el trayecto también se convierte en parte de la experiencia.”
