
Después del trayecto en bus desde Lisboa, llegamos a Oporto, una ciudad que parece sacada de una pintura: fachadas de colores, tranvías antiguos, calles empedradas y un río que brilla con el sol del atardecer. Desde el primer momento, Oporto nos envolvió con su encanto nostálgico y acogedor.
🏰 El corazón de la ciudad
Comenzamos nuestro recorrido en la Ribeira, el barrio más emblemático y fotogénico de Oporto. Sus casitas de colores, terrazas con música y vistas al río Duero hacen que sea el lugar perfecto para una caminata tranquila. A mis papás les encantó sentarse en una terraza, pedir un café y simplemente ver pasar los barcos rabelos cargados de barriles de vino.
Cruzamos el Puente Dom Luís I, uno de los símbolos de la ciudad, y desde arriba disfrutamos de una vista impresionante del río y de las bodegas de Vila Nova de Gaia al otro lado. Si viajas con personas mayores, te recomiendo hacerlo con calma —el puente es largo y puede hacer viento, pero la vista vale totalmente la pena.
🍇 Entre vinos y tradiciones
Del otro lado del río visitamos una de las bodegas de vino de Oporto, donde aprendimos sobre la historia y el proceso de elaboración de este vino tan característico. El recorrido fue tranquilo y muy interesante, con una cata incluida (mis papás probaron un poquito y quedaron fascinados con su dulzura y aroma).
💒 Lugares que encantan
En el centro histórico, visitamos la Estación de São Bento, famosa por sus murales de azulejos que cuentan escenas de la historia portuguesa. Luego subimos lentamente por las calles empinadas hasta la Torre de los Clérigos, uno de los puntos más reconocibles de la ciudad.
Otro rincón que recomiendo es la Librería Lello, considerada una de las más bellas del mundo. Eso sí, suele haber mucha gente, así que es mejor ir temprano o comprar la entrada con antelación.
🍽️ Sabores con vista al Duero
La gastronomía de Oporto es otro motivo para enamorarse. Probamos la francesinha, un sándwich típico con carne, embutidos, queso fundido y una salsa especial (¡una bomba deliciosa!). También disfrutamos del pescado fresco y de un buen vaso de vino verde, ligero y perfecto para acompañar las comidas.
✨ Atardecer en los miradores
Uno de los momentos más bonitos fue ver el atardecer desde el Mirador da Serra do Pilar. Desde allí se observa toda la ciudad, el río y los puentes iluminándose poco a poco. Fue el cierre perfecto para un día lleno de belleza y calma.
✨ Consejo de Camila:
“Oporto es una ciudad de cuestas, así que lleva calzado cómodo y planifica los recorridos por zonas para no cansarse demasiado. Usa el tranvía o los taxis locales para los trayectos más empinados, y deja tiempo para simplemente sentarte junto al río… porque en Oporto, lo mejor es disfrutar el momento.”
