
Desde Florencia hicimos una escapada de un día a Pisa, una ciudad pequeña, encantadora y mundialmente conocida por su famosa Torre Inclinada. Aunque muchos piensan que solo vale la pena visitarla por eso, descubrimos que Pisa tiene mucho más para ofrecer si se le dedica un poco de tiempo y se recorre sin prisa.
🚆 Un viaje corto y cómodo desde Florencia
El trayecto en tren fue corto, cómodo y perfecto para mis papás. En menos de una hora estábamos en la estación de Pisa, desde donde se puede llegar caminando o en taxi hasta la Piazza dei Miracoli, el corazón de la ciudad.
📸 La postal más famosa de Italia
Nada se compara con ver la Torre de Pisa en persona. Uno sabe que está inclinada, pero al estar frente a ella, la sensación es sorprendente. Está rodeada de una explanada verde y luminosa que también alberga el Duomo y el Baptisterio, dos joyas arquitectónicas que merecen su propio momento.
Y claro, hicimos la clásica foto “sosteniendo la torre” —no podía faltar, y fue motivo de muchas risas en familia.
🌿 Un paseo más allá de la torre
Después de recorrer la plaza, caminamos por las calles del centro histórico. Pisa tiene rincones muy agradables, con cafés pequeños, tiendas locales y esa atmósfera universitaria que le da vida a la ciudad.
Nos sentamos en una terraza a disfrutar un buen espresso y una porción de tiramisú, mientras veíamos pasar la gente y el día transcurría tranquilo.
🍝 Sabores sencillos y deliciosos
Para almorzar, optamos por una pequeña trattoria donde servían pasta fresca con salsa al pesto, típica de la región, y un vino blanco suave. Fue una comida sencilla, pero deliciosa —como casi todo en Italia.
✨ Consejo de Camila:
“Pisa puede recorrerse fácilmente en un día desde Florencia. Si viajas con tus padres, hazlo sin prisa: disfruta la plaza, siéntate a observar, y no te pierdas el encanto de sus calles más allá de la torre. A veces, los destinos más pequeños guardan los recuerdos más grandes.”
